"Las carreteras menos pobladas dan una visión paralela al Madrid más bullicioso. Caminos que discurren entre inmensos valles, tan húmedos en primavera como secos y amarillos en verano, muestran el Madrid más rural, anclada en el pasado"

Cuando se habla del sureste madrileño se nos viene principalmente a la cabeza
Rivas y Arganda del Rey. Estas son las dos pequeñas ciudades más cercanas a la capital, y un
paso fronterizo entre una comunidad de Madrid cosmopolita y moderna y el reverso de la moneda, rural y pequeño.
Desde Arganda del Rey son varios los caminos que nos llevan sendas mal asfaltadas, rodeadas de cultivos y areas despobladas, hasta el pueblo de Titulcia. Paradójicamente, estando tan cerca de zonas muy contaminadas,
las Vegas tienen un significativo valor ecológico, especialmente por su
variedad de aves.
Titulcia es un pueblo más cerca de lo manchego que de lo madrileño. Muy simple y acorde a las características de la zona. Sin embargo, el lugar nos espera con sorpresas.
La Cueva de la Luna es un buen lugar para comprobar que la
gastronomía de la zona no tiene nada que envidiar a nadie. En el pasillo del restaurante hay una puerta sin señalización alguna, de no más de 1, 50mts de alto, que
nos conduce a una edificación templaria subterránea, que se supone una iglesia.
El descenso se hace por una escalera de piedra húmeda, que nos lleva hasta
una cúpula subterránea de considerable altura, desde donde surge un pasillo en forma de cruz. Todo el recorrido está sembrado de velas y flores, y
no hay luz alguna más
que una tenue bombilla para todo el templo.
Verdaderamente siniestro y extraño en tal lugar.
La Iglesia de Santa María Magdalena esconde un tesoro, y es que en su interior podemos encontrar
un retablo de El Greco, aunque hay quien lo atribuye a su hijo Jorge Manuel. El cuadro fue robado y más tarde devuelto a la iglesia hace dos décadas.
Titulcia es un pueblo lleno de Historia, donde encontraremos
trincheras de la Guerra Civil, de sus episodios alrededor del Jarama.
A no mucha distancia se encuentra Chinchón, una villa de imponente carácter. Podemos indagar en su Historia para conocer los hechos que llevaron a
Felipe V a ser coronado en la Plaza Mayor, o
su lucha contra los franceses.La Plaza M

ayor de Chinchón está rodeada de
antiguos edificios, en cuyas terrazas se han habilitado restaurantes y bares. Es un lugar con mucha vida en ciertas fechas, por ejemplo cuando se instalan
mercadillos medievales. Son buenos días para disfrutar de
espectáculos de cetrería, degustar dulces artesanales y pasear por los suelos empedrados de este profundo lugar.
En la parte más alta del pueblo encontramos un castillo con partes mal conservadas, pero un aspecto general bueno. No se puede visitar ya que es propiedad privada, pero desde sus alrededores logramos
excelentes vistas de las vegas y las inmensas llanuras manchegas.
Por el hecho de estar en Chichón debemos probar
su pastelería o el anís que allí se elabora, lo que nos obliga a quedarnos una cuantas horas más disfrutando del pueblo hasta que podamos coger de nuevo el coche. Por muy
digestivo y aromático que sea, sus 35 grados no pasarán desapercibidos.
"En mitad de la nada, y eclipsados por su proximidad a la capital, encontramos lugares con muchísima personalidad, un mundo diferente al que encontramos a escasos kilómetros, con otro modo de vida"